La Autorregulación Emocional en los Niños del Nivel Inicial
Abstract
La autorregulación emocional en los niños de educación inicial constituye una
competencia esencial para su desarrollo integral, al permitirles reconocer, comprender y
manejar de manera adecuada sus emociones. Este proceso se consolida progresivamente
mediante la interacción con adultos emocionalmente sensibles y la participación en entornos
educativos que favorecen la expresión y el control emocional. En los niños de cinco años, dicha
capacidad implica el fortalecimiento de habilidades relacionadas con la conciencia emocional,
el control de impulsos y la gestión del estrés, aspectos fundamentales para la convivencia, el
aprendizaje y el bienestar socioemocional. Su desarrollo depende de la interacción entre
factores internos, como el temperamento, la maduración cerebral y las funciones cognitivas, y
factores externos, como la dinámica familiar, el entorno escolar y las condiciones
socioculturales, que median el aprendizaje emocional. A través de estas experiencias, el juego
cooperativo y las relaciones interpersonales seguras fortalecen la empatía, la resiliencia y el
autocontrol. En este contexto, la familia cumple un rol esencial como primer agente
socializador al brindar contención y modelar conductas emocionales mediante el apego seguro
y la co-regulación, mientras que el docente ejerce una función mediadora al promover
ambientes estructurados y estrategias pedagógicas que favorecen la calma, la reflexión y la
autonomía emocional. En conjunto, la articulación entre la familia y la escuela se consolida
como un eje fundamental para fortalecer la autorregulación emocional y garantizar el desarrollo
integral del niño en la etapa preescolar. La autorregulación emocional en los niños del nivel
inicial, es un proceso clave que se construye gradualmente y permite a los niños reconocer y
manejar sus emociones para convivir, aprender y sentirse bien. Su desarrollo depende tanto de
aspectos internos del niño como aspectos externos como el apoyo del entorno familiar y
escolar. Cuando la familia y los docentes trabajan en conjunto ofreciendo apoyo, modelos
positivos y espacios seguros, los niños consolidan habilidades como la empatía, el autocontrol
y la resiliencia, asegurando así un desarrollo integral en la etapa escolar.


